martes, 8 de diciembre de 2015

Perdóneme pero no soy de esas mujeres

A usted que se hace esperar...


Siento mucho iniciar esta declaración con una disculpa, pero es necesario dilucidar que no soy de esas mujeres convencionales, tiernas ni pseudo princesas. Te confieso que no me apetece serlo ni tengo temor al expresarlo.

En ciertos momentos tiendo a aislarme, y en castellano perfecto no medito en el desasosiego de “si me quieres o no”, simplemente me aparto para desvincularme de las banalidades materiales del mundo, porque mi esencia humana comprende lo etéreo de un espíritu libre.   

Así que no esperes cuatro millones de besos asfixiantes, lágrimas o rabietas de media tarde, mírame realmente bien, sin quedarte en mi escote, en mis largas piernas, o en mi rostro. Quizás parezca un tanto fría, indolente o poco sensible pero conozco el verdadero sentido de amar. Sé cuándo vale la pena arriesgarse y dejarse llevar por la vida.

No planeo hacerte responsable de mi felicidad, quiero invitarte a compartirla lado a lado. Realmente soy muy feliz, por mis convicciones sin variación, por mi inteligencia independiente y mis ideales exentos de prejuicios.

Ni creas que trato de convencerte de algún trato con letras pequeñas, si algo habrá de surgir en tu corazón hacia mí, te prometo historias cargadas de sonrisas, en tus tristezas mi mano, en tus dudas mi visión llena de claridad y en tu soledad mi compañía. En tu calma solo añoro tu espíritu rebelde, tu alma de niño  y tu mente inquieta.

En mi serenidad, escaparé, volaré. Jamás pretendas atarme a tu lado, no reprimas mi esencia libre de añorar, de imaginar, de viajar…Quizás en ese tiempo que decidas atarme, ya me habrás perdido.  Nunca se le atan las alas a un ave. Si renuncia a volar es una manera de matarle.

Finalmente si se toma la molestia de leerme, entenderá como amarme en plena libertad, sin ataduras y sin miedos. Así le amaré si escoge disfrutar de mi espíritu, como la luz de este cielo, o la pasión de este infierno. Con mis virtudes y mis defectos.



jueves, 3 de diciembre de 2015

El desenlace



Pasar de plano, entrañar el último respiro del cuerpo físico,
Una emoción que no fluye, que aunque la mirada apagada esté, esa alma se sienta en espíritu vivo, irreverente y soñador.

La contrariedad injusta de la vida, de aquel que ha corroído la sociedad y aún conserva la animosidad de dañar, plena vida como una rata que huye en la alcantarilla, roñando entre la basura del prójimo.

Morir con laureles desvaneciéndose entre sus manos, ha sido la grieta de un pensamiento paralelo, de un orgullo compartido, que aunque reza “Él obra de maneras misteriosas” hoy lo niego, lo vivo, y suspiro guardándote a un lado de mi rebeldía.

Aún lloro entre sueños, son lágrimas que se escapan entre mis párpados dejando una estela de ardor que irrumpe la quietud de la noche. Tus recuerdos reaniman en el subsuelo del subconsciente, no por deudas de momentos sino por la efímera felicidad de aquellos tiempos.
Tengo recuerdos acumulados que no da cabida a nuevos, por esta ausencia tuya. Tu luz formará parte de mi existencia, sin duda alguna, seré fiel a lo que aprendí de tu pensar, de tu nobleza palpable y de tu sabiduría. Este es mí hasta luego.